Savia Salamanca
Historias

El maestro de los huertos urbanos

José María Sánchez, todo un experto en las labores de labranza de la tierra, es el encargado de cuidar el ‘huerto piloto’ que sirve de modelo para los 600 huertos ecológicos que el Ayuntamiento de Salamanca pondrá en funcionamiento a partir de enero en Salas Bajas

José María Sánchez

Savia nueva fluye por una Salamanca más verde y saludable. Sobre todo en Salas Bajas, junto al río Tormes, donde el Ayuntamiento está construyendo más de 600 huertos urbanos ecológicos con fines de ocio, social, para investigación y formación. Más de 100.000 metros cuadrados para el nuevo pulmón verde de la capital charra, Ciudad Patrimonio de la Humanidad.

A partir de enero de 2021, los adjudicatarios de cada parcela podrán dar rienda suelta a su pericia con los aperos. Para sacar el máximo rendimiento a la tierra, pueden seguir los consejos de José María Sánchez Sánchez, uno de los operarios que trabaja en las obras de construcción, pero que al mismo tiempo es el encargado de cuidar el ‘huerto piloto’ que sirve de modelo para todos los que están por llegar.

A sus 67 años, es todo un experto en las labores de labranza a la antigua usanza. La experiencia es un grado. Y lo demuestra cada día con azada y rastrillo. Por eso, aconseja a los futuros hortelanos de Salas Bajas que, antes de lanzarse a la aventura, den una primera vuelta a la tierra, para lo cual será necesario proporcionarle un buen riego, pero sin llegar a que esté demasiado blanda. Sólo lo suficiente para poder rastrillarla.

Con la tierra preparada, es el momento para realizar los surcos con la azada. Mejor en forma de zigzag para que el agua transcurra con mayor fluidez. ¿Y existe una medida ideal para una buena cosecha? Depende, porque cada maestrillo tiene su librillo. José asegura que con unos 65 centímetros la tierra aguanta el riego y permite un pequeño movimiento.

¿Y qué verduras u hortalizas son las más aconsejables para este tipo de tierra? Durante estos meses, ha estado cultivando patatas, garbanzos, repollos, coliflores y berzas. Eso sí, si se comienza a labrar en invierno, recomienda cultivar antes las semillas en bandejas con mantillo, para que así se asienten y después se agarren mejor a la tierra una vez trasplantadas.

A partir de ese momento, mucho mimo, cuidado periódico del huerto y abono orgánico. Porque, como asegura este maestro de la labranza, el mejor abono es la constancia.

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