Savia Salamanca

Jardines históricos de Salamanca

Descubriendo los secretos de los espacios verdes de la ciudad

En una ciudad Patrimonio de la Humanidad como Salamanca, existen interesantes ejemplos de zonas verdes que tienen una historia, un origen o que han experimentado transformaciones que merece la pena conocer. Un ejemplo de cómo, en la capital charra, la relación entre patrimonio y naturaleza es única. Descubre con Savia algunos de los secretos y curiosidades de los jardines históricos que forman parte de la infraestructura verde urbana.

 

PLAZA DE COLÓN

 

El origen

El origen de la actual Plaza de Colón se remonta al siglo XV, a los tiempos del Principe Juan, Señor de Salamanca, quien mandó empedrar varias calles en torno a la iglesia de San Adrián. Junto a esta antigua iglesia se edificaron distintos palacios: el de Almarza, Orellana, Anaya de Carabas, Maldonado y Abrantes, algunos de los cuales existen en la actualidad. Con el paso del tiempo, las fuertes órdenes religiosas fueron ganando importancia en la zona y, por ejemplo, se establecieron los grandes colegios de los Clérigos Menores de San Carlos Borromeo y los Trinitarios Descalzos.

En el siglo XVIII comenzó la decadencia de la iglesia de San Adrián por distintos motivos, como fue la construcción de la Plaza Mayor y, definitivamente, la guerra de la Independencia, que terminó por sumir la zona y ese antiguo colegio de los Clérigos Menores en una ruina.

En 1839 se derribaron los restos del Colegio de Menores y en 1856 la iglesia de San Adrián y, a partir de entonces, tienen lugar varias intervenciones para convertir ese espacio en una plaza. Primero se construyó un muro y se estabilizó el terreno, posteriormente se empezó a llamar popularmente “la Plaza del Carbón”, porque suponía una espaciosa plataforma donde los carboneros podían depositar sus costales y más tarde, en 1879 se creó una escalera para acceder a la plaza y se desarrolló el primer diseño del jardín a cargo del arquitecto municipal, José González Altés, aunque existen dudas de si ese proyecto se llevó a cabo, ya que hubo varias proyectos fallidos en torno a esta plaza. Finalmente, en 1892 se aprobó el plano y los presupuestos para crear unos jardines en la Plaza de Menores y en 1893 se instala la estatua de Cristóbal Colón que, a partir de ese momento, da nombre al espacio.

 

foto 1

 

Su evolución como zona verde

Las primeras noticias que existen del aspecto del jardín y de su composición son de 1908, donde se empiezan a destacan unos cedros (Cedrus sp.) junto al resto de arbolado aún joven. Y en abril de 1916, gracias a una fotografía aérea publicada* se puede apreciar su planta completa y el trazado, donde se imponen las líneas de la geometría tradicional con dos ejes muy marcados, uno que discurre paralelo a la calle S. Pablo y el otro perpendicular al anterior, en cuya intersección se sitúa la escultura. El equilibrio entre el jardín y su entorno urbano e histórico se logra gracias a los cuatro parterres que se forman en la confluencia de las dos rectas, desarrollando el clásico jardín cuatripartito. Estos cuatro parterres estaban bordeados por un seto, presumiblemente de aligustre (Ligustrum ovalifolium), así como el de forma cuadrada que se conforma alrededor de la escultura de Colón. Dentro de esos cuatro parterres se pueden ver unas formas circulares en las que bien podría haber rosas (Rosaea sp.), lirios (Lilium sp.), peonias (Paeonia lactiflora) y otras plantas que eran populares en ese momento y muy lejos aún de los modelos paisajistas que se empezaban a extender por las plazas y jardines públicos.

 

foto2
* Jardín de Colón. Salamanca desde 500 m. El Heraldo Deportivo. 5 abril 1916. Hemerotecadigital.bne.es

A partir de entonces, el deterioro del jardín fue muy severo, hasta el punto de plantearse su desaparición en 1918  pero finalmente, siendo alcalde D. Miguel Iscar Peyra, se optó por revitalizar su recuperación con diversos cambios en el diseño. Alrededor de 1925 la plaza presentaba ya un nuevo aspecto con bancos corridos traidos de la Plaza Mayor, macizos de flores, acacias (Robinia pseudoacacia) y palmeras (Trachycarpus fortuneii) donde actualmente se encuentran los tejos (Taxus bacatta).

En la década de los 40 la plaza dispone de un diseño más funcional, más dinámico y acorde con el “Movimiento Moderno” que comenzaba a implantarse en las ciudades y que, en el arte de la jardinería, tiende más por lo utilitario y lo práctico. No obstante, aún conserva los ejes transversales del diseño de 1916, seguramente por las necesidades de adaptación del jardín al entorno, pero se ensancharon para favorecer la socialización del jardín, con más zonas estanciales pero sin perder el modelo regular y geométrico que favorece el diálogo entre el entorno arquitectónico y la naturaleza, aunque la masa arbórea aún es muy joven.

En los años 80 la plaza contaba ya con unos árboles de considerable volumen y en un importante número: chopos (Populus alba), olmos (Ulmus minor), plátanos (Platanus sp.) ailantos (Ailanthus altissima), tuyas, (Thuja sp.), cedros (Cedrus sp), aligustres (Ligustrum ovalifolium) y acacias (Pseudoacacia umbraculifera).

Posteriormente, a mediados de la década de los 90, se renueva el jardín. Fue necesario talar 20 árboles, de los cuales fueron 8 chopos (Populus alba) que ya habían dado problemas de pudriciones y caídas de ramas, 8 acacias (Pseudoacacia umbraculifera) con deficiencias en la copa, 1 ciprés (Cupressus sempervirens), 2 tuyas (Thuja sp.) y 1 olmo (Ulmus minor) muy afectado por grafiosis. Se plantaron 14 nuevos árboles, fundamentalmente platanos (Platanus sp), ailantos (Ailanthus altissima) y adelfas (Nerium oleander). Además, se crearon más de 500 m2 de macizos para flor de temporada.

 

foto2

 

Espacio natural y para el disfrute ciudadano

En el año 2016 el Ayuntamiento de Salamanca acometió un proyecto para la mejora y acondicionamiento del jardín, manteniendo su estructura y materiales, adaptándolo a las nuevas necesidades de accesibilidad. Se incluyeron dos nuevas zonas: una de biosaludables y otra de juegos infantiles para promover la actividad física y los entornos saludables y se llevaron a cabo otras mejoras como la puesta en marcha de un sistema de riego más eficiente o la renovación del pavimento.   

Actualmente, el jardín conserva íntegras las trazas geométricas de la reforma de 1920-21. La plantación mantiene la mayor parte de lo se que introdujo en los años 30 o 40, la única salvedad de la eliminación de los setos de aligustre (Ligustrum ovalifolium) para ganar iluminación y una mejor permeabilidad visual.

La superficie sigue siendo de 3.637,44m2 y en cuanto a las especies vegetales existentes la más abundante es el plátano (Platanus sp.) con 27 ejemplares, 3 cedros (Cedrus sp) y 4 tejos (Taxus bacatta), del plantío antiguo. También hay tuyas (Thuja sp), rosales (Rosaea sp), varios ailantos (Ailanthus altissima) en fase senescente, aligustres (Ligustrum japonicum), vinca (Vinca major), Bonete (Evonimus sp), Uva de Oregón (Mahonia aquifolium) y ciprés (Cupressus sempervirens).

La plaza de Colón es actualmente uno de los principales jardines con historia de Salamanca, un espacio que ha ido evolucionando a lo largo de los siglos hasta convertirse en un pulmón verde en el centro de la ciudad, abierto al disfrute ciudadano y un elemento de la infraestructura verde urbana.

 

** Esta información sobre la Plaza de Colón es un resumen del estudio más extenso realizado por el técnico municipal Jacinto Pérez Jiménez, técnico de jardinería y floristería del Ayuntamiento de Salamanca e historiador de Arte. Aquí se puede acceder a la investigación íntegra y la bibliografía utilizada para su elaboración.

 

HUERTO DE CALIXTO Y MELIBEA

 

Un poco de historia

El Huerto de Calixto y Melibea entronca la historia con la leyenda y la naturaleza, puede ser el lugar donde se ubicó la trama de las aventuras de los enamorados protagonistas de la obra de Fernando de Rojas, un paraje no lejos de la Cueva de Salamanca y cercano a la Catedral. Se accede a él a través de la calle del Arcediano, la cual probablemente fuese conocida por Rojas allá por 1525.  Su espacio lo ocupó el palacio del Arcediano de Ledesma don Alfonso Gómez de Paradinas, que fue derribado en 1862 y del cual solo se conservan la portada blasonada, el pozo y un aljibe.

En enero de 1981, el Ayuntamiento compró este espacio por unos 19 millones de pesetas, con la visión de reconstruirlo y darle un uso público. La transformación dotó al Huerto de Calixto y Melibea de un aire medieval con toque romántico. Su rehabilitación pasó por no restaurar el antiguo jardín sino desarrollar en él en un huerto, aprovechando elementos existentes vegetales y arquitectónicos para proporcionarle un aspecto medieval, propia de la jardinería de aquel periodo, donde el pozo actúa como elemento articulador con connotaciones románticas, todo ello dispuesto sobre una planta irregular y aterrazada. Su inauguración tuvo lugar el 12 de junio de 1981.

 

foto1

 

Elementos arquitectónicos y naturales del huerto

Antes de entrar al espacio, a la izquierda se contempla un conjunto escultórico dedicado a la Celestina, realizado por Agustín Casillas e inaugurado el 3 de junio de 1976 en la cuesta de San Juan de Alcázar y que después se trasladó aquí, en concreto en 1988.

A la derecha se encuentra la Casa de la Calera, (hoy albergue de peregrinos del Camino de Santiago) porque era el lugar donde se guardaba la cal que se empleaba para la construcción de la Catedral Nueva y que en algún momento también sirvió de imprenta de la Universidad. Se entra a través de un arco de medio punto de grandes dovelas y nos encontramos con una disposición de 16 espacios verdes muy concretos e individualizados, con sus áreas interiores bordeadas con lonicera (Chamaecerasus nítida) y boj (Buxus sempervirens), en las que se recrean el hortus, con árboles frutales conservados de la anterior propiedad y el herbarius.

En ellas encontraremos alcachofa (Cynara scolymus), fresas (Fragaria sp.), altramuces (Lupinus sp.), etc., avellano (Corylus avellana), membrillero (Cydonia oblonga), cerezo (Prunus avium), olivo (Olea europaea), almendro (Prunus amigdalus), nogal (Juglans regia), laurel, (Laurus nobilis), etc. También menta (Mentha piperita), hierba luisa (Lippia citriodora), santolina (Santolina chamaecyparesus), lavanda (Lavándula oficcinalis), melisa (Melissa officinalis), hinojo (Foeniculum vulgare), etc., enriquecidas con otras plantas, algunas inusuales en los jardines de la ciudad como el helecho de escudo duro (Polystichum aculeatum), pucheritos (Campanula médium),vinagrillo rosado (Oxalis articulata), Candilera (Phlomis fruticosa), campanilla (Campanula persicifolia) acanto (Acanthus mollis), hortensia de invierno (Bergenia crassiflora), agapantos (Agapanthus africanus), hortensia (Hydrangea sp), minutisa (Dianthus barbatus), lobularia (Alyssum maritimum) etc.

 

El pozo y la morera

Destaca una morera de grandes dimensiones, junto a la escultura de la alcahueta, probablemente de la antigua plantación del jardín, que, tras la pérdida de una de sus ramas, fue reforzada con unos apoyos. Este ejemplar puede relacionarse con las plantaciones de moreras que se hicieron en Salamanca a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX para la cría de gusanos de seda.

En el centro de los arriates, como elemento dinamizador aparece el pozo de la antigua casa que evoca al jardín de crucero ya visto en otros estilos de jardinería, pero aquí, probablemente con una simbología más romántica. Este pozo puede que esté conectado con el aljibe situado en la terraza inferior, y puede contar mil y una historias de amor representadas en los muchos candados que se cierran en sus horcones y que le conecta directamente con la obra de Rojas.

 

foto2

 

Ampliación en 1992: el jardín de El Visir

Paralelo a la Casa de la Calera se sitúa una pérgola con un emparrado de parras de uva (Vitis vinífera) que actúa como elemento de transición entre el Huerto y el espacio que surgió en 1988 cuando se derribó una vivienda aledaña que perteneció a Agustín Sánchez Manzanera apodado como “el Gran Visir”, en aquella fecha ya era propiedad de la Junta de Castilla y León, tenía dos partes bien diferenciadas: una la vivienda, en línea con el Patio Chico y la otra el jardín en la parte trasera. En el espacio de la primera se construyó un edificio y su jardín bajo el nombre de “el jardín de El Visir", que se uniría en 1992 al Huerto de Calixto y Melibea, pero diferenciado de este por una urbanización y jardinería distinta.

En este espacio podemos ver ejemplares inesperados en nuestra altitud: una palma canaria (Phoenix canariensis), palmera de California (Washingtonia filifera), dracena kiwi (Cordyline terminalis), plantados por “Candi”, su jardinero cuidador durante muchos años y un jazmín azul (Plumbago auriculata) regalados al Huerto en 1991 por un granadino residente en Salamanca, además de tejos (Taxus bacatta), bambú (Bambusa sp), acebo Ilex aquifolium), jazmín falso (Solanum laxum), parra virgen (Parthenocissus quinquefolia) o una reciente incorporación: un Ginkgo (Ginko biloba) Este nuevo espacio dispone de 1.439,22 m 2 y que ampliaría así el espacio verde.

En el año 2014, el Ayuntamiento realizó unas obras de mejora consistentes en la renovación de borduras, otros vegetales y la nivelación de los bordillos, así como la incorporación de jabres de dos tonalidades que permitieron darle tanto al Huerto como al jardín del Visir una mayor accesibilidad. 

 

** La información sobre el Huerto de Calixto y Melibea ha sido extraída del artículo elaborado por Jacinto Pérez Jiménez. Técnico de jardinería y floristería-Historiador del Arte. Salamanca, Abril 2020.

** Fotos: Carlos Macarro Alcalde

Suscríbete a nuestra newsletter

Sé el primero en recibir nuestras noticias

Savia newsletter